Expediente Nº 04
¿Cuál es el origen de la Primera Guerra Mundial?
Investigó: Germán · Maldito NRDEditó: Noe · La Tía Hippie
Publicado: 19 min de lectura
Respuesta corta
La chispa fue el atentado de Sarajevo del 28 de junio de 1914 contra Francisco Fernando. La pólvora llevaba décadas acumulándose: alianzas rígidas, carrera armamentista, rivalidad imperial y nacionalismos. Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914 y, en una semana, el sistema de alianzas arrastró a las grandes potencias de Europa.
Ficha del expediente · Nº 04
- Origen
- 28 de junio de 1914 (atentado) · 28 de julio de 1914 (declaración de guerra)
- Lugar
- Sarajevo, Bosnia-Herzegovina (entonces parte de Austria-Hungría)
- Estado
- Origen verificado
- Pistas
- 7
- Link corto
- origenes.club/04
El atentado de Sarajevo fue la chispa, no la causa. La guerra salió de décadas de alianzas, armamento, rivalidad imperial y nacionalismo, y de las decisiones que tomaron unos pocos gobiernos en julio de 1914.

En este expediente
- ¿Cuál es el origen de la Primera Guerra Mundial?
- Qué pasó en Sarajevo el 28 de junio de 1914
- Cuáles fueron las causas de la Primera Guerra Mundial
- Los tres primos: una guerra entre parientes
- La crisis de julio: cómo un atentado se volvió guerra mundial
- ¿Quién tuvo la culpa de la Primera Guerra Mundial?
- Mito contra documento
- «Para Navidad estamos en casa»: cómo fue la guerra
- Por qué se llama «Primera Guerra Mundial»
- Cuándo terminó la Primera Guerra Mundial y qué dejó
- La Primera Guerra Mundial y América Latina
- Información clasificada
- El caso en video
El 28 de junio de 1914, en Sarajevo, un chofer dobló por la calle equivocada y frenó a un metro y medio de un muchacho de 19 años con una pistola. Cuatro años y medio después tres imperios se habían derrumbado y un cuarto, el otomano, estaba en liquidación, Europa tenía otro mapa y alrededor de nueve millones de soldados no habían vuelto a casa. Eso es lo que te cuentan en la escuela, y es verdad. Pero es la mitad: es la chispa. Este expediente va por la pólvora, que llevaba treinta años apilada en los sótanos de los palacios.
¿Cuál es el origen de la Primera Guerra Mundial?
La Primera Guerra Mundial empezó formalmente el 28 de julio de 1914, cuando Austria-Hungría le declaró la guerra a Serbia. Fue un mes exacto después del atentado de Sarajevo, en el que el nacionalista bosnio Gavrilo Princip mató al heredero austrohúngaro, el archiduque Francisco Fernando, y a su esposa, Sofía Chotek.
Pero el atentado no explica por qué, una semana más tarde, estaban en guerra Alemania, Rusia, Francia y Gran Bretaña. Para eso hacen falta las causas de fondo: un sistema de alianzas que partía a Europa en dos, una carrera armamentista con planes militares que no tenían marcha atrás, la competencia imperial por colonias y los nacionalismos que hacían crujir a los imperios multinacionales [2].
Y hace falta una tercera cosa, la que más se discute: las decisiones que tomaron unas pocas decenas de ministros, generales y emperadores en julio de 1914, la crisis de julio [1].
1 mes
exacto separa el atentado de Sarajevo (28-6-1914) de la declaración de guerra a Serbia (28-7-1914).
Qué pasó en Sarajevo el 28 de junio de 1914
Una visita en la fecha menos oportuna
Austria-Hungría ocupaba Bosnia-Herzegovina desde 1878 y se la anexó en 1908, para furia de Serbia y de Rusia, su protectora. En ese clima, el heredero del imperio eligió visitar la capital un domingo 28 de junio: el Vidovdan, el día de San Vito, aniversario de la batalla de Kosovo de 1389 y fecha central del calendario patriótico serbio.
El motivo oficial eran unas maniobras militares. El extraoficial: fuera de Viena, Sofía podía ir a su lado. En la corte no siempre pasaba, porque su matrimonio era morganático: según las reglas de los Habsburgo ella no tenía rango suficiente, y sus hijos habían quedado fuera de la sucesión.
Esperándolos sobre el recorrido había siete conspiradores, en su mayoría estudiantes, de un movimiento llamado Joven Bosnia. Las armas y el entrenamiento venían de una sociedad secreta serbia, Unificación o Muerte, más conocida como la Mano Negra, dirigida por el coronel Dragutin Dimitrijević, alias Apis, que además era jefe de inteligencia militar de Serbia [1]. El gobierno serbio, hasta donde se sabe, no ordenó el atentado, pero dentro de su propio aparato había gente que sí lo armó.
La bomba, el veneno y el río
El primero que actuó, Nedeljko Čabrinović, tiró una bomba. Rebotó en la capota plegada del auto del archiduque y explotó debajo del vehículo siguiente, con varios heridos. Después se tomó una cápsula de cianuro que estaba vieja y sólo le dio vómitos, y se tiró al río Miljacka, que por la sequía tenía unos pocos centímetros de agua. Lo sacaron enseguida.

La comitiva siguió hasta el ayuntamiento como si nada. El alcalde arrancó su discurso de bienvenida y el archiduque lo interrumpió, furioso, con algo así como que uno viene de visita y lo reciben a bombazos. Después leyó su propio discurso, que tenía las manchas de sangre de un oficial herido. El protocolo, como se ve, era a prueba de bombas. Literalmente.
El giro equivocado
Francisco Fernando decidió ir al hospital a visitar a los heridos. El gobernador de Bosnia, el general Oskar Potiorek, cambió el recorrido. Nadie le avisó al chofer, Leopold Lojka, que hizo el camino viejo, dobló a la derecha en la calle Francisco José y, cuando le gritaron que se había equivocado, frenó para dar marcha atrás [9].

El auto quedó detenido justo delante de Gavrilo Princip, de 19 años, que creía el plan perdido y estaba ahí casi por azar. Disparó dos veces. Francisco Fernando y Sofía murieron en minutos.
Cuáles fueron las causas de la Primera Guerra Mundial
En las escuelas de habla inglesa se resumen con una sigla, MAIN: militarismo, alianzas, imperialismo y nacionalismo. Útil, siempre que se recuerde que ninguna hacía inevitable la guerra: Europa había superado crisis parecidas sin llegar a ella [2].
Alianzas: el seguro que funcionaba al revés
En 1882 Alemania, Austria-Hungría e Italia firmaron la Triple Alianza. Francia y Rusia respondieron con su propia alianza en 1894. Gran Bretaña, que se jactaba de su aislamiento, firmó la Entente Cordial con Francia en 1904 y un acuerdo con Rusia en 1907: así nació la Triple Entente, que no era una alianza militar formal sino un conjunto de entendimientos.
La idea era la disuasión: si atacar a uno implicaba enfrentar a todos, nadie se animaría. El problema es que el sistema también funcionaba a la inversa. Una guerra local en los Balcanes podía convertirse, por obligación contractual, en una guerra continental. Italia, por cierto, leyó la letra chica mejor que nadie: se declaró neutral en 1914 y en 1915, tras el Pacto de Londres, entró del lado contrario.
Militarismo: la carrera de los acorazados
En 1906 Gran Bretaña botó el HMS Dreadnought, un acorazado tan superior que dejó obsoletos a todos los anteriores, incluidos los británicos. Alemania, que bajo el almirante Tirpitz quería una flota capaz de desafiar a la británica, se sumó a la carrera. Una década de barcos que envejecían antes de estrenarse.
En tierra había planes de movilización calculados al minuto. El más famoso, el Plan Schlieffen alemán, preveía derrotar a Francia en unas seis semanas pasando por Bélgica, y después girar contra Rusia. Era un plan para una guerra en dos frentes que, por diseño, empezaba atacando a un país neutral [7].
Imperialismo: el mundo repartido con regla
En la Conferencia de Berlín de 1884-1885 las potencias europeas fijaron las reglas para repartirse África, sin un solo africano en la mesa. Alemania, unificada recién en 1871, llegó tarde al reparto y lo vivió como una injusticia. Sus dos crisis de Marruecos, en 1905 y 1911, sólo lograron acercar todavía más a Londres y París.
Nacionalismo: el barril de pólvora de los Balcanes
Austria-Hungría y el Imperio otomano eran mosaicos de pueblos, lenguas y religiones, y cada vez más de esos pueblos querían un Estado propio. Los Balcanes concentraban el problema: en las guerras balcánicas de 1912 y 1913 los otomanos perdieron casi todo lo que les quedaba en Europa y Serbia salió casi duplicando su territorio. Para Viena, una Serbia fuerte era una amenaza existencial; para San Petersburgo, una hermana eslava a la que no podía abandonar.
Y el nacionalismo no era sólo de los pueblos sin Estado: en Francia pesaba la pérdida de Alsacia y Lorena en 1871; en Alemania, el miedo a quedar «rodeada».
Los tres primos: una guerra entre parientes
Tres de los imperios en juego estaban gobernados por nietos o parientes cercanos de la reina Victoria. Jorge V de Gran Bretaña y Guillermo II de Alemania eran primos hermanos. Jorge V y Nicolás II de Rusia también lo eran, por sus madres, dos princesas danesas, y se parecían tanto que en las fotos cuesta distinguirlos. Guillermo y Nicolás eran parientes más lejanos, pero la zarina Alejandra era nieta de Victoria y, por lo tanto, prima hermana de los otros dos [2].

Entre el 29 de julio y el 1 de agosto de 1914, Guillermo y Nicolás intercambiaron telegramas en inglés que firmaban «Willy» y «Nicky», tratando de frenar lo que sus propios gobiernos ya habían puesto en marcha [6]. El 1 de agosto, Alemania le declaró la guerra a Rusia.
El detalle que importa: en 1914 los monarcas ya no decidían solos; las decisiones salían de un círculo de ministros, generales y diplomáticos. Los telegramas muestran a dos hombres que firmaban movilizaciones mientras se escribían para evitarlas. El grupo familiar más caro de la historia.
La crisis de julio: cómo un atentado se volvió guerra mundial
El cheque en blanco (5 y 6 de julio)
Viena culpó a Serbia y mandó a Berlín al diplomático Alexander Hoyos para saber si contaba con Alemania. El 5 y 6 de julio, Guillermo II y su canciller, Theobald von Bethmann Hollweg, le aseguraron apoyo incondicional, incluso si Rusia intervenía. Es lo que los historiadores llaman el cheque en blanco [5]. Acto seguido, el káiser se fue de crucero por Noruega: firmó el cheque y se tomó vacaciones.
El ultimátum que Serbia aceptó (casi entero)
El 23 de julio, Austria-Hungría le entregó a Serbia un ultimátum de diez exigencias y 48 horas de plazo, escrito para ser rechazado. El 25 de julio Serbia respondió aceptando la mayoría de los puntos y rechazando sólo, en lo esencial, que funcionarios austrohúngaros investigaran dentro de su territorio. Viena rompió relaciones igual.

Al leer la respuesta, Guillermo II anotó al margen que con ella desaparecía todo motivo de guerra [5]. Ese mismo 28 de julio, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia. Al día siguiente, la artillería austrohúngara bombardeaba Belgrado.
El dominó: del 28 de julio al 4 de agosto
- 30 de julio: Rusia decreta la movilización general en apoyo de Serbia.
- 1 de agosto: Alemania declara la guerra a Rusia.
- 3 de agosto: Alemania declara la guerra a Francia, aliada de Rusia.
- 4 de agosto: Alemania invade Bélgica, neutral, y Gran Bretaña, garante de esa neutralidad por el Tratado de Londres de 1839, declara la guerra a Alemania.
Ese 4 de agosto, Bethmann Hollweg le reprochó al embajador británico Edward Goschen que su país fuera a la guerra por «un pedazo de papel». El papel era un tratado que Prusia también había firmado [5].
¿Por qué no se pudo frenar?
Porque movilizar era casi declarar la guerra: los planes de transporte de millones de hombres no admitían pausas sin desarmarse enteros. A. J. P. Taylor habló de una guerra «por horario de trenes». Hoy esa tesis se considera exagerada: los planes no decidieron solos, pero achicaron muchísimo el tiempo para pensar.
¿Quién tuvo la culpa de la Primera Guerra Mundial?
La pregunta tiene más de cien años de bibliografía y una respuesta oficial temprana. El artículo 231 del Tratado de Versalles, de 1919, hizo responsables a Alemania y sus aliados de los daños causados por la guerra [10]. En Alemania se lo vivió como una humillación.
En los años veinte y treinta se impuso una versión más cómoda: nadie la quiso, todos se deslizaron hacia ella. En 1961 el historiador alemán Fritz Fischer rompió ese consenso con «Griff nach der Weltmacht»: usando archivos oficiales, sostuvo que la dirigencia alemana había buscado una guerra para convertirse en potencia mundial y que aprovechó la crisis de julio para provocarla [3]. La polémica en Alemania fue enorme.
En 2012, Christopher Clark publicó «Sonámbulos» y corrió el foco: según él, ninguna potencia fue la única culpable, todas tomaron decisiones arriesgadas y sus líderes caminaron hacia el desastre con los ojos abiertos pero sin ver. Clark le dedica mucho espacio a Serbia y a la Mano Negra, y a la diplomacia rusa y francesa [1]. Sus críticos le reprochan que diluya la responsabilidad alemana y austrohúngara.
Al año siguiente, Margaret MacMillan insistió en otro punto: la guerra no era inevitable. Había alternativas, y fueron personas concretas las que eligieron no tomarlas [2].
¿Dónde está hoy el consenso? Historiadoras como Annika Mombauer, que estudió todo el debate, señalan que la mayoría coincide en que Alemania y Austria-Hungría cargan con la mayor responsabilidad por la escalada de julio de 1914, aunque Rusia, Francia y Serbia también tomaron decisiones que la empujaron [4]. Traducido: hubo culpas repartidas, pero no en partes iguales. Y el chofer, en todas las versiones, sale absuelto.
Mito contra documento
El mito
Princip estaba comiendo un sándwich cuando el auto frenó frente a él.
El documento
No hay ninguna fuente de época que lo diga, y Princip no lo mencionó en el juicio. Según el rastreo del historiador Mike Dash, la anécdota aparece recién a comienzos de los años 2000 y la popularizó un documental británico de 2003.
El mito
Serbia rechazó el ultimátum y por eso hubo guerra.
El documento
Serbia aceptó la mayoría de las exigencias el 25 de julio de 1914. Hasta Guillermo II escribió que la respuesta quitaba todo motivo de guerra.
El mito
En la Navidad de 1914 alemanes y británicos jugaron un partido de fútbol oficial.
El documento
Hubo treguas espontáneas en varios tramos del frente, documentadas en cartas, y algunos testimonios mencionan pelotas y partidos improvisados. Nunca hubo un partido organizado ni un resultado oficial.
El mito
Europa entera marchó a la guerra en medio de una euforia popular.
El documento
Hubo multitudes entusiastas en las capitales, pero estudios como el de Jeffrey Verhey sobre Alemania muestran también miedo, resignación y protestas, sobre todo en el campo y en los barrios obreros. La «euforia de agosto» fue más urbana y más de clase media de lo que contaron los diarios.
«Para Navidad estamos en casa»: cómo fue la guerra
Todos los estados mayores esperaban una guerra corta. El Plan Schlieffen se frenó en la batalla del Marne, en septiembre de 1914, y desde entonces el frente occidental se clavó en una línea de trincheras de unos 700 kilómetros, del mar del Norte a Suiza [7].
Fue una guerra industrial: ametralladoras, artillería pesada, gas desde 1915, tanques desde 1916. Verdún y el Somme, ambas en 1916, costaron cientos de miles de bajas por bando a cambio de unos pocos kilómetros [9].
En medio de eso, la primera Navidad de la guerra dejó una escena que nadie ordenó: en algunos sectores, soldados británicos y alemanes salieron de las trincheras, enterraron a sus compañeros, intercambiaron cigarrillos y comida y, en algunos lugares, patearon una pelota. Los altos mandos tomaron medidas para que no se repitiera [8].
En la retaguardia también se pasaba hambre. El bloqueo naval británico y una mala cosecha de papa dejaron a Alemania, en el invierno de 1916-1917, comiendo nabos: el Steckrübenwinter, el invierno de los nabos.
Por qué se llama «Primera Guerra Mundial»
Sus contemporáneos la llamaban la Gran Guerra. En 1914 el escritor H. G. Wells la bautizó «la guerra que terminará con la guerra», una promesa que no envejeció bien. El periodista británico Charles à Court Repington tituló en 1920 sus memorias «The First World War», y el nombre terminó de imponerse con la llegada de la segunda.
Lo de «mundial» no fue marketing. Japón entró en agosto de 1914 y el Imperio otomano en noviembre. Se combatió en el norte de Francia y en los Alpes, pero también en Mesopotamia, Palestina, Galípoli, el este de África y el Pacífico. Más de un millón de hombres de la India, entre soldados y auxiliares, sirvieron con el ejército británico fuera de su país; Francia movilizó tropas de Senegal, Argelia, Indochina y Madagascar; Australia y Nueva Zelanda pelearon a medio mundo de distancia. Y en abril de 1917 entró Estados Unidos.
Cuándo terminó la Primera Guerra Mundial y qué dejó
Rusia salió de la guerra tras la revolución de 1917 con la paz de Brest-Litovsk (marzo de 1918). En el oeste, los combates terminaron con el armisticio firmado en un vagón de tren en el bosque de Compiègne, que entró en vigor a las 11 de la mañana del 11 de noviembre de 1918.

El balance, siempre en estimaciones: entre 8,5 y 10 millones de militares muertos, alrededor de 20 millones de heridos y entre 6 y 13 millones de víctimas civiles [9]. Cuatro imperios desaparecieron: el alemán, el austrohúngaro, el ruso y el otomano. Nacieron o renacieron Polonia, Checoslovaquia, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos (después Yugoslavia), Finlandia y los países bálticos.
El economista John Maynard Keynes, que participó de las negociaciones, renunció y publicó en 1919 un libro advirtiendo que las reparaciones impuestas a Alemania eran impagables y peligrosas [11]. El tiempo le dio bastante la razón.
La Primera Guerra Mundial y América Latina
Argentina fue neutral durante toda la guerra. En 1917 submarinos alemanes hundieron barcos argentinos como el velero Monte Protegido; Yrigoyen exigió explicaciones y Alemania terminó dando satisfacción. Ese mismo año se conocieron telegramas del encargado de negocios alemán en Buenos Aires, el conde Karl von Luxburg, que recomendaba hundir barcos argentinos sin dejar rastro. Luxburg fue expulsado, el Congreso votó romper relaciones y Yrigoyen, aun así, mantuvo la neutralidad.
Brasil fue el único país sudamericano que declaró la guerra a Alemania, en octubre de 1917, tras el hundimiento de barcos propios, y mandó una división naval y una misión médica a Europa. Uruguay, Perú, Bolivia y Ecuador rompieron relaciones, y varios países de Centroamérica y el Caribe, como Cuba y Panamá, declararon la guerra.
México tuvo su capítulo sin pedirlo. En enero de 1917 el canciller alemán Arthur Zimmermann le ofreció, en un telegrama cifrado, una alianza a cambio de recuperar Texas, Nuevo México y Arizona. Los británicos lo interceptaron, su publicación ayudó a que Estados Unidos entrara en la guerra en abril y México, en plena revolución, no aceptó.
Información clasificada
Papeles que quedaron en la carpeta: el detalle legal que salvó a Princip de la pena de muerte, la fecha y el salón que eligieron para firmar la paz y el apellido que el rey británico tuvo que cambiarse en plena guerra.
Princip se salvó de la pena de muerte por veintisiete días
Las leyes austrohúngaras no permitían ejecutar a menores de 20 años. Princip había nacido el 25 de julio de 1894, así que el día del atentado todavía tenía 19. Lo condenaron a 20 años de prisión, la pena máxima posible. Murió de tuberculosis en la prisión de Theresienstadt, en abril de 1918, sin ver el final de la guerra que había desatado.
Versalles se firmó en la misma fecha y el mismo salón que dolían
El Tratado de Versalles se firmó el 28 de junio de 1919, cinco años exactos después de Sarajevo, en la Galería de los Espejos. Es el mismo salón donde en enero de 1871, tras derrotar a Francia, se había proclamado el Imperio alemán. Los franceses eligieron el lugar a propósito. La diplomacia, cuando quiere, tiene memoria de elefante.
El rey británico se cambió el apellido en plena guerra
La casa real británica se llamaba Sajonia-Coburgo-Gotha, un nombre poco recomendable en 1917, cuando bombarderos alemanes Gotha atacaban Londres. Ese año Jorge V adoptó el apellido Windsor, por su castillo. Un rey británico cambiando de apellido para no sonar a avión enemigo: la guerra llegó hasta el árbol genealógico.
La gripe de 1918 viajó en los barcos de la guerra
La pandemia de gripe de 1918-1920 se propagó con los movimientos de tropas y mató, según las estimaciones, entre 17 y 100 millones de personas en el mundo (Spinney habla de 50 a 100 millones), más que la propia guerra. Se la llamó «española» sólo porque España, neutral, no censuraba su prensa y publicaba las noticias que los países en guerra ocultaban [12].
Alemania terminó de pagar la guerra en 2010
Las reparaciones de Versalles se renegociaron varias veces y se suspendieron en los años treinta. Pero quedaron intereses de bonos emitidos para pagarlas, y la República Federal de Alemania hizo el último pago el 3 de octubre de 2010, noventa y dos años después del armisticio.
El caso en video
El video tiene lo que no entra en un texto: la bomba que rebota, el río de trece centímetros con regla incluida, los tres primos en teatro de títeres, la patente que parece escrita por un guionista aburrido y una semana de julio de 1914 que cae como fichas de dominó. Al final llega la pregunta que todavía divide a los historiadores: ¿quién tuvo la culpa? Miralo en YouTube y dejá tu teoría en los comentarios: ¿a vos te enseñaron la chispa o la pólvora? Al chofer, como siempre, nadie le avisó nada.
Capítulos del video
- 0:00Un chofer dobla mal
- 0:25Sarajevo, un domingo
- 2:55El barril de pólvora
- 4:41Los primos
- 5:36Julio de 1914: el dominó
- 7:25«Para Navidad, en casa»
- 8:42Origen verificado
- 9:07La primera de una serie
- 9:55¿Quién tuvo la culpa?
- 10:29Próximo expediente
Línea de tiempo
1882
Alemania, Austria-Hungría e Italia firman la Triple Alianza.
1908
Austria-Hungría se anexa Bosnia-Herzegovina y enfurece a Serbia y a Rusia.
1914
28 de junio: atentado de Sarajevo contra el archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía.
1914
28 de julio: Austria-Hungría declara la guerra a Serbia; entre el 1 y el 4 de agosto entran Alemania, Rusia, Francia y Gran Bretaña.
1917
Estados Unidos entra en la guerra; Rusia, tras la revolución, pide el armisticio.
1918
11 de noviembre: armisticio de Compiègne; terminan los combates en el frente occidental.
1919
28 de junio: se firma el Tratado de Versalles, cinco años exactos después de Sarajevo.
En el mapa
Sarajevo
43,86° N · 18,41° E
Preguntas frecuentes
¿Cuáles fueron las causas de la Primera Guerra Mundial?
Los historiadores suelen agruparlas en cuatro causas de fondo: un sistema de alianzas que dividía a Europa en dos bloques, la carrera armamentista y los planes militares rígidos, la competencia imperial por colonias y los nacionalismos, sobre todo en los Balcanes. La causa inmediata fue el atentado de Sarajevo del 28 de junio de 1914 y la crisis diplomática que le siguió en julio.
¿Quién tuvo la culpa de la Primera Guerra Mundial?
No hay una respuesta única. El Tratado de Versalles (1919) culpó a Alemania y sus aliados. En 1961 Fritz Fischer sostuvo que Alemania buscó la guerra; en 2012 Christopher Clark repartió la responsabilidad entre todas las potencias. Hoy muchos historiadores coinciden en que Alemania y Austria-Hungría cargan con la mayor responsabilidad por la escalada de julio de 1914, aunque no con toda.
¿Por qué se llama Primera Guerra Mundial?
En su época se la llamó «la Gran Guerra». Se volvió mundial porque los imperios en guerra tenían colonias en todos los continentes: se combatió en Europa, África, Medio Oriente, el Pacífico y los océanos, con soldados de la India, África y Oceanía, y entraron Japón y Estados Unidos. El nombre «Primera» se popularizó después, sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial.
¿Cuándo empezó y cuándo terminó la Primera Guerra Mundial?
Empezó el 28 de julio de 1914, cuando Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia, un mes exacto después del atentado de Sarajevo. Los combates terminaron con el armisticio del 11 de noviembre de 1918, firmado en un vagón de tren en Compiègne. La paz formal con Alemania llegó con el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919.
¿Argentina participó en la Primera Guerra Mundial?
No. Argentina se mantuvo neutral durante toda la guerra, primero con Victorino de la Plaza y desde 1916 con Hipólito Yrigoyen, aun después de que submarinos alemanes hundieran barcos argentinos en 1917. En América del Sur sólo Brasil declaró la guerra a Alemania, en octubre de 1917; otros países, como Uruguay, Perú y Bolivia, rompieron relaciones. Varios países de Centroamérica y el Caribe también declararon la guerra.
¿Cuántas personas murieron en la Primera Guerra Mundial?
Las cifras son estimaciones. Se calcula que murieron entre 8,5 y 10 millones de militares y que hubo alrededor de 20 millones de heridos. Las víctimas civiles, por hambre, enfermedades, desplazamientos y combates, varían mucho según la fuente: entre 6 y 13 millones. A eso se sumó la pandemia de gripe de 1918, que no se cuenta como baja de guerra.
¿Tenés otra teoría?
La discusión está en YouTube. Dejá tu teoría en los comentarios del video: leemos todos.
Ir a los comentariosFuentes
- [1]Christopher Clark, «The Sleepwalkers: How Europe Went to War in 1914», Allen Lane, 2012 (en español: «Sonámbulos. Cómo Europa fue a la guerra en 1914», Galaxia Gutenberg, 2014).
- [2]Margaret MacMillan, «The War That Ended Peace: The Road to 1914», Profile Books, 2013.
- [3]Fritz Fischer, «Griff nach der Weltmacht. Die Kriegszielpolitik des kaiserlichen Deutschland 1914/18», Droste, Düsseldorf, 1961.
- [4]Annika Mombauer, «The Origins of the First World War: Controversies and Consensus», Longman, 2002.
- [5]Imanuel Geiss (ed.), «July 1914: The Outbreak of the First World War. Selected Documents», B. T. Batsford, Londres, 1967 (también Scribner, Nueva York).
- [6]«The Willy-Nicky Telegrams» (29 de julio al 1 de agosto de 1914), World War I Document Archive, Brigham Young University; según Isaac Don Levine (ed.), «The Kaiser's Letters to the Tsar», Hodder and Stoughton, 1920.
- [7]Barbara Tuchman, «The Guns of August», Macmillan, 1962.
- [8]Stanley Weintraub, «Silent Night: The Story of the World War I Christmas Truce», Free Press, 2001.
- [9]Encyclopaedia Britannica, «World War I» (incluye «Killed, wounded, and missing»).
- [10]Tratado de Paz de Versalles, 28 de junio de 1919 (parte VIII, artículo 231), texto en The Avalon Project, Yale Law School.
- [11]John Maynard Keynes, «The Economic Consequences of the Peace», Macmillan, 1919.
- [12]Laura Spinney, «Pale Rider: The Spanish Flu of 1918 and How It Changed the World», Jonathan Cape, 2017.
- [13]Jeffrey Verhey, «The Spirit of 1914: Militarism, Myth and Mobilization in Germany», Cambridge University Press, 2000.
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Respuesta corta
El mate es de origen guaraní: los pueblos guaraníes de la selva del Alto Paraná ya consumían la yerba, que llamaban caá, antes de la llegada de los europeos. La palabra «mate» viene del quechua «mati», calabaza. Los españoles adoptaron la costumbre, Hernandarias la prohibió en 1616 sin éxito y los jesuitas lograron cultivarla.


